¿Cómo vivir el tiempo de Cuaresma?
En esta reflexión educativa, la Pastoral ESJ invita a toda la comunidad a vivir el tiempo de Cuaresma como un camino de reflexión y conversión, fortaleciendo la fe a través de la oración, el ayuno y la solidaridad con los demás.

Queridos estudiantes, educadores, familias y amigos externadistas:
Como comunidad educativa nos dirigimos a ustedes enviándoles un saludo fraterno, deseando se encuentren con alegría porque pronto resucitará Jesús en cada corazón.
La Iglesia nos propone vivir un tiempo muy especial, “La Cuaresma” Tiempo del año litúrgico que nos prepara hacia la pascua. Tiempo en el que se invita a hacer un alto en nuestras vidas, para conectar con nuestro interior y reconocer ¿Cómo está actuando nuestro corazón en relación con nosotros mismos, con los demás y con el entorno?
Durante este tiempo es importante tomar en cuenta los tres pilares fundamentales de la cuaresma. La oración, el ayuno y la limosna.
La oración:
La oración como estado de amor.
La oración es un estado del corazón. Es decir, tener siempre una actitud interior constante de apertura, confianza y amor hacia Dios. Como nos dice el texto bíblico «Velar y orar en todo tiempo» (Lc 21,36). Durante el día y la noche podemos orar y conectar con Jesús, él nos conoce, nos escucha y cuida de cada uno de nosotros. Santa Teresa de Jesús nos dice que la oración es «tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos que nos ama» (Santa Teresa de Jesús). Orar es estar atentos a la voz de Dios, abrir el corazón y que entre su gracia para iluminar todos los rincones de nuestra vida.
El sentido del ayuno
“El ayuno es una forma de caer en la cuenta, y también de luchar. Una escuela para valorar lo que uno asume a veces como garantizado, cuando es un privilegio. Y la disposición para apartar aquello que nos hiere (y quizás también a otros)”. José María Rodríguez Olaizola S.J.
La conversión a la que estamos llamados, de un modo especial, en este tiempo de Cuaresma se concretiza en gestos y acciones de solidaridad con el que más lo necesita.
Cuando hablamos de limosna estamos pensando siempre solo en dar y compartir nuestro dinero, pero también consiste en ofrecer nuestro tiempo, nuestras capacidades y cualidades, nuestra persona entera. Es decir, la limosna más que “dar” consiste en “darse”, hacer de nuestra vida un don para los demás.
Juntos como hermanos
En la sociedad actual, en la que prevalece el individualismo, la limosna consiste en darnos y ofrecernos a los demás, en ser capaces de caminar con los demás, especialmente con los que sufren, con los más pobres y marginados o excluidos.
Este año como comunidad educativa cuidamos de la casa común, nuestra casa la tierra donde habitamos. Preferencia Apostólica Universal (PAU 4) ¿Qué acciones realizo para cuidar de la casa común?
Aprovechemos este tiempo de Cuaresma que dio inicio con el miércoles de ceniza y culminará con el Domingo de Ramos. La preparación que hemos dedicado durante este tiempo nos impulsa a vivir la Semana Santa con devoción y fe, tiempo propicio para reflexionar de manera más intencionada en la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
Que la luz de la Pascua ilumine nuestros caminos y nos inspire a seguir construyendo, con responsabilidad y fraternidad, una sociedad más humana y solidaria.
Durante este tiempo como pastoral ESJ les invitamos a reflexionar con el siguiente poema escrito por José María Olaizola SJ:
Me llamas a convertirme
Me llamas a convertirme
en agua para el sediento,
en risa para quien llora,
en tiempo del que está solo.
Me pides que me transforme
en brisa para el cansado,
en techo para quien vaga,
en cura para el enfermo.
Me dices: «Sé luz para el ciego,
y palabra para el mudo,
sé las piernas del herido
que no puede sostenerse».
Me llamas a convertirme, Señor,
Y aquí estoy. Débil, con toda mi pobreza,
sin saber bien cómo responder,
por dónde empezar o qué pasos dar.
Pero aquí estoy, Señor.
Y tú me llamas a convertirme.
(José María R. Olaizola, SJ)
Por: Pastoral ESJ
