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Presentación
Plegaria a la soledad
(Ixchel Pérez Santamaría)Utopía
(Violeta Scarlett Cortez)El día que la muerte murió
(Edgar Roberto Vides)Seudoespecie
(Napoleón Alexander Palacios)Ritual
(Paola Regina Lorenzana)*
(Carmen Molina Tamacas)El último canto de la cigarra
(Blanca Ruth Yash)Allegro molto confuso
(Mauricio Antonio Ramírez)Ahora quiero amarte
(José Lázaro Roque)Sudario
(Blanca Trinidad Abarca)
Nómina de ganadores
1991-1995
En 1991 el Colegio "Externado de San José" creó el Departamento de Comunicaciones y Actividades Culturales (DECOMACCU), retomando una estructura parecida que funcionaba antes de la destrucción telúrica del antiguo edificio. En ese año, el DECOMACCU nace con el objetivo de promover el descubrimiento y desarrollo de aptitudes artísticas en los alumnos y alumnas, en consonancia con el propósito de educación integral, a través de distintos eventos, certámenes y publicaciones. Fue así como el Certamen Literario "San José" apareció como el cauce ideal para el estímulo de los valores literarios que en años anteriores habían surgido espontáneamente.
Ahora, en 1995, cinco ediciones del certamen han puesto en evidencia no sólo la cantidad de poetas y narradores adolescentes (ochenta galardonados y alrededor de doscientas participaciones), sino sobre todo la excelente calidad de muchos de ellos, de quienes razonablemente puede esperarse una producción futura que gane por mérito propio su lugar y trascienda los ámbitos locales.
El espacio de este volumen sólo permite una pequeña muestra constituida por quienes, en su oportunidad, ganaron el primer lugar en las categorías de poesía o narrativa de bachillerato, así como dos escribientes que merecieron algún accésit y demostraron continuidad en su trabajo. Pero no se entienda esta selección como un vaticinio, pues la historia es rica en ejemplos de escritores que comenzaron su obra hasta ya entrada la madurez, mientras que otros produjeron textos insignificantes hasta que por alguna causa mejoraron vertiginosamente siendo bastante mayores. Tampoco faltan evidencias de otros en los cuales la expresión literaria fue tan sólo una faceta en sus vidas, propulsada por circunstancias particulares que pasando como pasa todo en la vida dejaron las ficciones como un recuerdo de juventud. A pesar de ello, creemos que es justo apoyar esta etapa como un acto de fe en el futuro de quienes aquí han comenzado a crear. Queda, pues, en vuestras manos esta peculiar antología de la verde letra.
Departamento de Comunicaciones y Actividades Culturales
Colegio "Externado de San José"
Plegaria a la soledad
(fragmento)Ixchel Pérez Santamaría
Mis ojos no perciben
el vestido de la noche.Sí...
De esa noche que me estira
y que se mueve
sobre el corazón
fastidioso
y débil.Tú,
las estrellas nacientes
respirando
un deseo.
Yo,
la caricia nublada
de mi verso
dormido.
Cómo gritar tu nombre
para que el cielo
rompa
con el frágil destino,
y la luna,
confusa,
vibre con la exquisita
memoria
de tu cuerpo.Cómo marcar el tiempo
en el camino
y guardar
el segundo
y el minuto,
para tocar silente
tu mirada...Cómo evitar la frase
que me trae
tu verso,
e ignorar
la lluvia
que corre por tus dedos...Cómo recuperar
aquella tarde,
si no encuentro
el sentido de las flores.Para tocar la nada
callar
me es suficiente.Si pensabas marcharte,
nunca hubieras llegado.
No es duro el abandono,
tanto como soñar
con una luna falsa...
con artificios demorados
que se transforman
cobardemente,
sin darte la cara...Ixchel Pérez Santamaría (San Salvador, 1975), eligió la opción de bachillerato humanístico y se graduó como Primer Bachiller de su promoción en 1993. Actualmente estudia Licenciatura en Comunicaciones y Periodismo. Ha publicado poemas sueltos en un importante periódico local y entre sus aspiraciones menciona el introducirse en el campo de la narrativa y publicar un libro.
Edgard Roberto Vides
Sus ojos se abrieron lentamente. "Huevo revuelto y jugo de naranja" pensó mientras se incorporaba. Respecto al desayuno, no se equivocaría: había desayunado lo mismo desde hacía quién sabe cuánto. Tenía frío. Se acordó que había un examen y era seguro que se arrepentiría de no haber estudiado. "No importa" pensó.
Ese día al levantarse sintió que algo estaba mal. Desayunó el huevo revuelto y el jugo de naranja sin siquiera saborearlos. Mientras ponía sobre su cuerpo su blindaje y sus armas, sintió un nudo en el estómago y una sensación de frío intenso. Había estado en la misma situación antes, pero jamás se sintió así; sin embargo, la sensación no le era del todo desconocida. Trató de recordar cuándo y porqué se había sentido así, pero no pudo. "No importa" pensó.Salió a la calle. Por el aspecto de la misma dedujo que hacía calor, pero su propio frío era tan intenso que no lo sintió.
Siempre le había gustado la calle, la sensación de extraño en tierra extraña que daba; el saber que la muerte podía estar a la vuelta de la esquina. Cuando muriera tendría que ser en la calle. No podía imaginar otro lugar para morir.
Según su reloj, iba tarde. "No importa" pensó. "De todas maneras, el tiempo es relativo". Para él, el verdadero tiempo se había detenido cuando se acabaron todas sus ilusiones. Se había detenido porque simplemente ya no era útil: al dejar de existir una meta a la cual llegar, no se necesitaba medir cuánto se tardaba en llegar a ella. Como consecuencia de esto, todos los días se repetían monótonamente. Sin embargo, de alguna manera, hoy era diferente.
Caminaba rápido, a pesar de todo el metal que llevaba encima. Blindaje y armamento se habían vuelto indispensables para sobrevivir en la ciudad. Era sencillo: Matas o mueres, sin saber por qué o, incluso, a quién. Él mismo había matado a veintisiete desconocidos y nunca le había importado en realidad. Para él, la muerte era un alivio. "Lo peor que podría pasarle a la humanidad es que la muerte muriera y tuviéramos que vivir para siempre", había dicho en una ocasión.
Mientras caminaba, oyó en una esquina a un predicador anunciando un mensaje que prometía dar sentido a la vida. Todo su sarcasmo se dibujó en una sonrisa. No había espacio en su alma, o en lo que quedaba de ella, para un dios. Para él, si alguna vez hubo un dios creador, éste había muerto hace mucho tiempo.
El frío se hizo más intenso. Supo que algo iba a suceder. Apretó el paso y preparó sus armas. Al doblar la esquina estaba ya listo para matar o morir. Una figura en un blindaje gris estaba en el otro extremo de la calle, y lo miraba como si lo estuviera esperando y también tenía su arma en la mano. Él abrió fuego; los discos de energía que salieron del cañón de su arma destrozaron una pared y la incendiaron, pero su oponente logró esquivar la ráfaga y comenzó a disparar hacia él.Cuando salió del examen, se sintió peor que antes. No pudo resolver ninguno de los problemas y una sensación de impotencia se sumó al frío que sentía, que se volvió más intenso. La única amiga que le quedaba se acercó a conversar y él pudo desahogarse un poco, pero no logró sentirse mejor.
La lucha se había prolongado. La calle estaba en ruinas e incendiándose y dos cadáveres quedaron tendidos allí antes de que la calle se desocupara para los dos contendientes. Su oponente era muy ágil y, aunque no podía ver su cara, había algo familiar en él. Cerró los ojos cuando la descarga lo alcanzó. Cuando los abrió, su casco se había desprendido y el sol de la tarde daba en sus ojos. Todo estaba en silencio.
"Este debe ser el frío de la muerte", le dijo a ella. "Estoy seguro que moriré en un día como éste". Ella no dijo nada. "Cuando eso suceda continuó desearía que estuvieras allí para que cierres mis ojos".
Extrañamente, sentía poco dolor. Sabía que iba a morir. De repente, comprendió todo. Nada le había importado. Su existencia había estado tan vacía que no podía ser una vida, sino una muerte. Desde que nació había comenzado a morir, y ahora esa muerte se había acabado, había muerto y él era libre. Entonces supo que este día se había repetido antes, momento por momento; supo quién era su verdugo, y se alegró. Hacía mucho tiempo que no la veía, pero recordó ese día y pudo sonreír. (¿Cuáles habían sido las palabras que ella usó? ¡Ah, sí! Ahora recordaba...
Te prometo que estaré ahí para cerrar tus ojos, dijo ella mientras el sol vespertino se acercaba al ocaso.
Quince años después, con el arma humeando aún en su mano, ella se acercó al cuerpo caído. Se agachó. Se quitó el blindaje gris que cubría su cara.Y cumplió su promesa...
Edgard Roberto Vides (San Salvador, 1973), se graduó en la opción de bachillerato físicomatemático en 1991. Estudia Ingeniería Química y entre sus aspiraciones literarias está el publicar una novela corta en el género de cienciaficción.
Paola Regina Lorenzana
Aquí... Danzando entre promesas estamos
elevando plegarias al silencio,
opacando ilusiones solitarias...Atando nuestro más íntimo lazo
bajo la oscura noche,
dueña de la luna que nos ilumina.Ante el dios Supremo de nuestros cuerpos
elevamos armoniosos, los cantos sagrados
que provocan la exaltación de esta íntima unión.Entre gritos profundos
por obra de la fusión sacra de nuestras almas
y los gemidos perfectos,
se opacan las voces
y recibe con gozo extremo
nuestra alma fundida aquel espíritu consagrado al amor.Y bendice el último momento de la unión
abandonándonos al mayor prodigio
de la consumación.Paola Regina Lorenzana (San Salvador, 1977), alumna de bachillerato humanístico, cultiva además la danza contemporánea y tiene entre sus proyectos el aprender cada vez más hasta convertirse, de acuerdo a sus palabras, en verdadera poeta.
Blanca Ruth Yash
Espera todo un ciclo para nacer
y cantar su muerte...La ciudad parecía destruida y desierta la última vez que la vi. Sus calles no tenían grabada ninguna huella sobre sus piedras extrañas; mas sobre una eterna alfombra de hojas secas yacían cadáveres casi petrificados de cigarras verdosas con sus alas transparentes húmedas de rocío y silenciosas bajo el sol vespertino. La imagen quedó para siempre grabada en mi mente mientras estuve sentada bajo la sombra de un almendro.
Ese es su destino pensé. Sólo nacen para morir.
Al día siguiente volví al mismo lugar donde había permanecido largo tiempo, pero las cigarras ya no estaban ahí. Pasé este hecho por alto y seguí caminando camino arriba casi tres horas hasta llegar a un río donde recogí apresuradamente pequeñas rocas rojizas, las que iba metiendo en un viejo saco de yute.
No sé por qué nunca hay nadie con quien conversar dije entre dientes. Me sentía molesta conmigo misma y con el mundo entero. El calor era insoportable, tenía un fuerte dolor de espaldas y problemas que pintaban de negro mis días.
¿Qué más da? suspiré. Siempre me siento sola, mi "vacío" no se llena de modo alguno. No sé por qué tengo que estar aquí, abrumada por el calor y bajando mangos verdes putrefactos, recogiendo piedritas que más tarde botaré a la basura... ¡Creo que estoy loca!
Nunca entendí cuánta falta me hacía no estar allí, perdiendo mi tiempo en la soledad. Buscaba algo muy dentro de mí que yo sabía que estaba enterrado en algún lugar.
Mi distracción se convirtió repentinamente en sorpresa al encontrarme a un niñito sucio y descolorido parado frente a mí, mirándome fijamente. Advertí la belleza de su rostro, su piel canela y sus ojos grises. Sobre sus rizos castaños una cigarra color marrón se aferraba fielmente a él. Sus alas eran apenas movidas por la brisa caliente. Pensé que el niño me tendría miedo por la dureza de mi expresión, por lo que intenté sonreírle.
¿Quién eres? le pregunté cautelosamente.
El niño me sonrió y me dijo mi nombre muy despacio, imitando el tono de mi voz y mostrándome la cigarra entre sus manos. Le pregunté qué hacía con una cigarra sobre su pelo, pero sólo me miró como explicándome que eso era lo más normal del mundo. No supe qué pensar sobre mi extraño hallazgo, sobre el niño en sí.
¿Cómo sabes mi nombre? le pregunté. Nunca te había visto por aquí... la verdad nunca antes había visto a nadie. No sabía que vivía gente cerca. ¿Dónde vives? El niño no me respondía.
Lo tomé de la mano y caminamos juntos, pero se veía cansado, así que lo tomé entre mis brazos y lo cargué. El pequeño me rodeó el cuello apoyando su cabeza en mi pecho y cerró los ojos. Se veía más pálido que de costumbre bajo la intensidad del sol. Bandadas de pájaros pasaban sobre nosotros dibujando sombras en su rostro. Creí ver la carretera a lo lejos, pero sólo veía mariposas amarillas y azules revoloteando entre la hierba. No era un día como todos.
Llegamos entre una lluvia de flores y el agudo canto de miles de cigarras que simulaban observarnos, subiendo de timbre cada vez más su ruido. Sentí miedo en ese instante, pero continué caminando. El niño era cada vez más ligero, pero de todos modos lo bajé sobre la hierba seca, tratando de despertarlo. "El niño cigarra", como lo había apodado, despertó y volvió a sonreír... para mi sorpresa me sentí mejor interiormente. De pronto el niño me ofreció una aterciopelada rosa blanca que tenía entre sus dedos misteriosamente. La tomé y la llevé a mi nariz, mientras el pequeño me miraba fascinado, y luego me indicó que era para alegrarme. Le di un beso en la frente y me fui.
No volví al lugar por una semana, tratando de ordenar mil y una cosas por hacer. Inicié mi caminata cuando ya el sol me pintaba la cara de naranja en el instante que tocaba las montañas, cuando ya el aire se había vuelto tibio y, casualmente, había un silencio sepulcral sin el canto de las cigarras. Supuse que todas habían cumplido su ciclo y desaparecido. Busqué con la vista al niño, pero ya no estaba allí. No podía gritarle su nombre, ya que no lo sabía.
Ya no habían cigarras, ya no había niño. Comprendí que ya no había nadie otra vez. Lloré de rabia y de tristeza, queriendo por un momento desaparecer. A lo lejos, escuché el monótono canto de una tan sola cigarra y seguí el sonido entre los senderos, logrando llegar hasta donde estaba. Encontré al animal aferrado a un rosal donde quedaba solamente una rosa.
La cigarra continuó cantando lo que sería su adiós, cumpliendo así su ciclo de vida. Era la cigarra marrón del niño, que al darme su rosa como símbolo de amor se despedía de mí, seguro de haberme iluminado la vida. Comprendí entonces que nunca lo volvería a ver; pero que a través de sus momentos de eternidad y una flor, viviría para mí, por siempre.
Blanca Ruth Yash (San Salvador, 1975), se graduó en 1993 en la opción de bachillerato humanístico. Estudia Administración de Empresas y ha publicado poesía en el Suplemento 3000. Como aspiraciones suyas menciona el ganar algún certamen nacional, publicar un libro de poemas y escribir para alguna revista.
José Lázaro Roque
De: HOY
Para: MAÑANAHoy te quiero dar
un beso en el corazón
mientras recorro
tu vientre.Hoy te quiero amar
y llenarte los poros
con luz de
mi cuerpo. Hoy quiero saber
qué dice tu voz
y robarte una palabra.Te quiero decir
cuánto puedo amar
y darte amor con
la tarde.Te quiero aprender
para recordar
tu cuerpo en la mañana.Hoy no quiero ser
ya no puedo ser
el mismo
de antes
el mismo
de siempre.Mañana habré volado
sobre tu ternura
tendré alas de amor
y brisa
de vida...José Lázaro Roque (San Salvador, 1976), graduado en 1994 de bachiller humanístico, estudia Ciencias Jurídicas y forma parte del equipo de comunicaciones del Centro de Capacitación Artístico Popular (CECAP), que tiene a cargo una página mensual en Diario Latino. Aspira editar un libro de poesía y escribir ensayos sobre literatura.
Presentación
Plegaria a la soledad
(Ixchel Pérez Santamaría)Utopía
(Violeta Scarlett Cortez)El día que la muerte murió
(Edgar Roberto Vides)Seudoespecie
(Napoleón Alexander Palacios)Ritual
(Paola Regina Lorenzana)*
(Carmen Molina Tamacas)El último canto de la cigarra
(Blanca Ruth Yash)Allegro molto confuso
(Mauricio Antonio Ramírez)Ahora quiero amarte
(José Lázaro Roque)Sudario
(Blanca Trinidad Abarca)
Nómina de ganadores
1991-1995
Violeta Scarlett Cortez
Estarás cada noche
en cada estrella,
como rocío y tormenta en mi locura.Pero no entrarás en mis oscuros vacíos
porque eres brisa de luz
corriendo tras mis ansias.Permaneceré
como luna entre la noche
despojando de sombras tu silueta;
no habrá besos, ni caricias
sólo sombras
escuchando el grito que provoque la impotencia
de que llegues a mi cuerpo.Existiré junto a ti
sin que pretendas
enredar mi cabello entre tus dedos.Y podría jurarte sin medida
que no hay unión que valga
sin el tiempo,
pero tú
no anochecerás en mí,
permanecerás como ayer
como hoy y como siempre,
porque eres ansia de vida
y razón de existencia
... libertad.Violeta Scarlett Cortez (San Salvador, 1977), estudiante de bachillerato humanístico, aspira "llegar a escribir un libro" y "que mi poesía sea creadora de conciencia de la libertad que poseemos los seres humanos de crear y de jugar literariamente con la realidad y la fantasía", así como "destacarme entre las mejores poetisas de El Salvador".
Napoleón Alexander Palacios
La luz (...) del sol penetra inquisidora por la ventana, transtornada en vidrios de un amarillo opaco y anémico dentro de los cuales flotan lentamente partículas de polvo como gusanos nadando en una cucharada de neón. Ámbar, varias tonalidades de un dorado rancio e insensato caen sobre las plantas. En las macetas. Sobre el suelo con lozas ocres y verdes oscuro. En unos muebles envueltos en plástico agujereado y mohoso. Prismeando de vuelta a la vida una vajilla de vasos de vidrio. Y en una pared opuesta a la pila, adentro, más allá de la cocina y el comedor, los rayos solares metamorfean el agua plasmándola en un cuadro vivo que se contorsiona y se retuerce como si estuviera herido de muerte, justo ahí en la pared, cobra vida un poco de oro y expresa sin pudor su sentir.
Flota el alma de un huevo (...) en el aire, aura de cebolla quemada y una karma de frijoles sulfurados. Se entrelaza el olor, el uno con el otro, como hermanos y como viejos conocidos trayendo consigo la nostalgia de muerte que habita un solitario y enmantecado plato blanco con dibujos de niñas chinas que yace pudriéndose en la mesa del comedor. Se enreda en los adornos de payasos de cerámica. Un niño de la época victoriana sentado y su respectiva pareja cortando flores. Perritos, cachorritos, dálmatas. Elefantitos blancos. Pescados bicolores que abren la boca esperando ceniza. Se cocina la ornamentación de la sala y el decorado de la cocina, se cocina entre los vapores rezagados de un refrigerio ridículo tomado por el sorprendente hombre cualquiera más o menos a las 4:30 de la tarde.
El hombre (...) languidece en una mecedora harapienta y mendiga, a la par de un refrigerador blanco que no contiene más que un pedazo de queso duro viejo envuelto en una manta, alrededor de media docena de huevos, una cebolla partida a la mitad y dos botellas de agua que antes tuvieron vodka. Los dos y medio metros cúbicos de miseria y asco le contagian de tristeza. La luz del sol sólo sirve para cegar hacer vomitar en sudor al cuerpo y los adornos de animalitos hechos de cerámica miran al sur de seguro esperando por alguna señal de advenimiento.
Napoleón Alexander Palacios (San Salvador, 1978), estudiante de bachillerato humanístico, se ha destacado como narrador de largo aliento y menciona como aspiración suya la publicación de una novela.
Carmen Molina Tamacas
Otra vez volví a buscar mi luna
pero la tenías escondida
entre el sudor de tus manos.Las flores, el aire
la nostalgia
fueron quedando atrás
en cada relámpago
que iluminó mi sombra gris.Te has quedado oculto
en la penumbra de mi corazón.La serenidad de tus curvas
va compensando mi carencia...
mi dolor...El rumor de tus cabellos ondeando al viento
la alegría de tu otoño
van librando de sus ataduras
a mi castidad.Vas llenando con tu savia
cada poro de tu piel,
le declaras la guerra
a la resolución que aspiró a tocarte.La intransigencia de tu olor
cual bofetada soñolienta
congeló mi amargura...Me arrullaste con tu virilidad...
acariciaste mi umbra solitaria.Me dejaste ver tu amanecer...
Te amé
y quizá me amaste
en la elocuencia de la inedición,
tal vez fue un sueño
que nunca dejará de serlo.Con la sincronía de nuestra piel desnuda
Acaso algún día volvamos a encontrarnos
Besando la fragilidad del cristal inherente...
Mi ser mujer
quedó presa de tu alientoCarmen Molina Tamacas (San Salvador, 1975), se graduó en 1993 de la opción de bachillerato humanístico. Estudia y trabaja como periodista y ha publicado poemas en periódicos nacionales.
Mauricio Antonio Ramírez
Crescendo: las flores y los árboles, se percibe una suave brisa, muy sutil, las nubes revolotean y chocan entre sí, las ramas se agitan perturbadas y una por una las hojas se desprenden y son secuestradas por alguna corriente impertinente; el ambiente está inundado con la húmeda tristeza pero sin embargo la lluvia aún no se decide a llegar, alguna que otra ave distraída ha cruzado por la bóveda gris y alguno que otro trueno se puede escuchar a lo lejos, su compañero retrasado como siempre me hace resplandecer.
La lluvia cae por fin, yo todavía la estoy esperando aquí, las frías dagas que caen cada vez con mayor fuerza me perforan el cuerpo, ríos y arroyos me cruzan dejándome un sentimiento hemorrágico, volteo hacia abajo y puedo ver mi cara reflejada en un charco de mi propia tristeza. Me siento impotente, el estruendo de la lluvia me sofoca, el sonido se reproduce en mi mente aumentando mi desesperación; se me ocurre pensar en lo grande y poderosa que es la fuerza de la naturaleza, es casi tan grande como "la fuerza del destino". Afortunadamente no pasa mucho tiempo antes de que la tormenta comience lentamente a disminuir pero sin detenerse. Hace mucho frío... estoy solo.
La tormenta ya casi ha terminado, hay un agradable aroma a pasiones mojadas, me hace sentir tan bien que siento la incontenible necesidad de correr, correr y respirar hasta que mis pulmones se llenen por completo de libertad. Me detengo justo frente a un extraño carruaje azul y van tirando de él dos siluetas oscuras y transparentes con forma de caballo. Me encuentro sobre el carruaje y lentamente comienzo a elevarme; observo desde lo alto este hermosísimo lugar, veo cosas que antes no veía: un trozo de cielo que se ha caído, un puñado de pinos y robles amontonados y un espacio inmenso de tierra sin intrusos; algún día tal vez los podré ver en realidad, no sé en dónde puedan estar, en algún lugar de mi mente, a lo mejor en mi propio jardín.
Cada vez me alejo más de la tormenta, ahora comienzo a descender y sobrevuelo a ras del suelo sobre una solitaria llanura anhelando ir más allá. Llego hasta un manantial de piedras multicolor y agua color de rosa, estoy muy sediento, necesito beber, me aproximo hasta la orilla disponiéndome a satisfacer mi sed, pero de repente siento mencionar mi nombre, doy media vuelta, encuentro frente a mí a una bellísima mujer, alta, de cabello oscuro y fino, de piel clara y ojos sinceros, me ofrece beber del vino que emana de su boca, me lo sirve en una copa y yo lo bebo complacido. Luego bailamos, celebramos la vida juntos; pero muy pronto el sueño termina: ella desaparece convirtiéndose en un millón de mariposas fantasmales que vuelan hacia el sol. Diminuendo..."Este pájaro aún no aprende a volar y sin embargo ya está surcando el cielo, conviviendo con las nubes; ¡pobre ave!, no sabe que si abandona en nido se matará. Amigo ave no tengas prisa por saltar, aún no estás listo, el vuelo es muy duro y difícil de aprender, hay corrientes, depredadores y muchos peligros más; sabemos muy bien que quieres salir de ahí, pero no te impacientes, tu tiempo llegará, escucha los consejos de tu madre, aliméntate bien y cuando de verdad te encuentres preparado entonces saltarás al vacío y sacudirás las alas tan fuerte como nunca lo has hecho. En cuanto a las corrientes de aire, no les tengas miedo; al contrario, si sabes cómo controlarlas será más difícil el vuelo, con respecto a los depredadores, si sabes ser más listo que ellos sobrevivirás.
Querido amigo, cuando abandones el nido recuerda estos consejos y enseña a otros cómo volar".
Las mariposas fantasmales se han esfumado completamente, el sol canta en alemán, baila, quiere gritar su alegría, ni siquiera los ángeles desean interrumpir su danza y se alejan de él, el firmamento cambia su color adornando cada movimiento del feliz astro soñador, su júbilo es contagioso, yo también me encuentro bailando y cantando en eufórica locura; el campo me parece un estruendo, un espejismo de increíbles formas, por un momento el paisaje se transforma en el fondo borroso y cambiante en el que dos almas se encuentran conviviendo en paz. Pero el sol se cansa y lentamente como un niño pequeño se duerme.
La séptima roca de fuego solar también se va extinguiendo poco a poco. Ya no puedo bailar más, no puedo conservar mi alegría, hay un sitio al que no quiero regresar, pero, aunque yo no lo quiera voy directo hacia allá; mi tiempo está a punto de terminar, decido que es mejor no recordar; en las calles oscuras del corazón hay dos rutas: una me lleva directo, de regreso a la tormenta y la otra me lleva hacia un lugar que no he visitado jamás. Creo que es tiempo de aprender a volar.
He iniciado el viaje en un autobús, las nubes se evaporan al pasar, me alejo cada vez más del valle, es un grandioso amanecer el sol se mira descansado y con ganas de trabajar, los ángeles se encargan de limpiar el cielo de las últimas estrellas. El lamento de la cítara ha terminado. El valle al que me dirijo aparenta ser más hermoso que el anterior al cual creo que nunca regresaré porque ahora sé muy bien que lo único que debo hacer es cerrar los ojos, escuchar y dejar que la mente haga lo demás...
Mauricio Antonio Ramírez (San Salvador, 1977), estudia 3º de bachillerato humanístico y, como aspiraciones suyas, menciona el participar en algún certamen a nivel nacional y, posteriormente, internacional, así como seguir desarrollando su género y estilo en narraciones cortas y descubrir uno para desarrollar alguna novela larga.
Blanca Trinidad Abarca
La noche se ha roto
un hilo de voz
desgarra la vida,
unas letras surcan el viento
con perlas y tumbas.La piel penetra en el tuétano de tus venas,
las energías se derraman en la garganta
de una luna que escucha silenciosa
el crujir de las semillas de la noche
al caer tus lágrimas;
la tierra se lamenta:
el veneno tocó sus muertos.... las tumbas surcan en el viento
perlas y voces...el corazón dispara estrellas
la vida se entierra en una llaga
la noche sigue cayendo absorta
en tus lágrimas...
un silencio... la luz de un ruego habla:¡grita!
grita hasta que tu cuello arda en versos de amor,
grita que la vida se escapa entre tus estrellas
grita que las estrellas le contarán a los astros
grita, la sangre se esparce
grita, la noche aún cae
grita a los héroes sin laureles
que mis semillas cantarán gotas de sangre
grita,
los que aún no nacen escucharán
grita,
que tus muertos se estremecerán
grita, la luna escuchará tu voz,
grita semillas de justicia
grita, grita, grita,
la noche aún vive
grita un silencio
grita la lucha bendita de tus mártires
grita el corazón del mundo,
grita la piel de nuestros muertos,
grita el oxígeno de tus perlas
vibra
las poderosas llagas de tus versos
grita la sangre que vomita la noche,
suda, el amor que engendró la sangre
grita tus muertos sin nombre,
arranca la vida que se pudre
en tus venas,
grita, hasta que la piel penetre en tus
venas...... las tumbas gritan en el viento
sangre, perlas y voces...Blanca Trinidad Abarca (San Salvador, 1974), se graduó en 1992 del bachillerato humanístico y estudia Licenciatura en Comunicaciones y Periodismo. Obtuvo segundo lugar a nivel nacional en los I Juegos Florales de la Mujer. Ha publicado textos en "Carta a las Iglesias" y manifiesta que quisiera, además de publicar su producción literaria, críticas a su trabajo y compartirlas con otras escritoras y escritores.
Presentación
Plegaria a la soledad
(Ixchel Pérez Santamaría)Utopía
(Violeta Scarlett Cortez)El día que la muerte murió
(Edgar Roberto Vides)Seudoespecie
(Napoleón Alexander Palacios)Ritual
(Paola Regina Lorenzana)*
(Carmen Molina Tamacas)El último canto de la cigarra
(Blanca Ruth Yash)Allegro molto confuso
(Mauricio Antonio Ramírez)Ahora quiero amarte
(José Lázaro Roque)Sudario
(Blanca Trinidad Abarca)
Nómina de ganadores
1991-1995
Alumnos galardonados en el Certamen Literario "San José"
(ediciones de 1991 a 1995)Clave de interpretación: Número 1, 2 ó 3, o letra "M" significa el lugar obtenido: primero, segundo tercero o mención de honor. PT, PB, NB, NT, EB, ET significa poesía, narrativa o ensayo, de tercer ciclo o bachillerato según la inicial. 91 a 95 corresponde al año en que obtuvo el galardón. 7, 8, 9, 1, 2 ó 3 corresponde al grado o curso en que se encontraba en ese año. Por ejemplo: la clave 1·PB·91·2 significa que obtuvo el primer lugar en poesía de bachillerato en 1991, estando en segundo año de bachillerato.
Abarca, Blanca Trinidad (1·PB·91·2, 1·PB·92·3, M·EB·91·2)
Abarca, Paola Franchesca (M·ET·91·9, M·PB·93·2, M·PB·94·3)
Aguilar, Lena Sofía (2·NT·95·7)
Altamirano, Mauricio Javier (3·PB·94·3)
Alvarado, Brenda Lissette (2·PB·95·1, 3·NB·95·1, 3·NT·94·9)
Alvarenga, Carlos Humberto (M·PB·91·2)
Alvarez, Mirna Carolina (M·NB·91·1)
Anaya, Adán Ernesto (3·NB·94·3)
Arévalo, Douglas Marlon (2·NB·93·3, M·PB·93·3)
Arias, Ricardo Nasif (M·PT·95·9)
Ascencio, Marizta (M·PT·91·9)
Ayala, Simón Juan (2·PB·92·3)
Azucena, Karen Yanira (2·EB·91·1, 2·EB·92·2)Barahona, Aurora María (M·NB·93·3, M·PB·93·3)
Barahona, Claudia Alejandra (M·PB·95·1)
Blanco, Cristian Marcel (2·EB·91·1)
Bran, Boris Alexander (M·PT·91·9, M·NB·93·2)Callejas, Armando David (M·NT·91·9)
Castellón, Flor de María (2·NB·94·3, 3·NB·93·2)
Chávez, Karla Suchit (M·NT·94·7)
Chereguino, Mélida Patricia (2·PT·93·8, M·PT·94·9)
Cisneros, José Nelson (2·NT·91·7)
Colindres, Claudia Lisseth (2·NB·91·3)
Contreras, Rocío Carolina (1·PT·92·9, M·PB·94·2)
Cortez, Violeta Scarlett (1·PB·95·3)
Crisol, Ludwing Ulianov (M·PB·94·3)
Cuéllar, Salvador (1·PT·91·9)Francés Cansino, Ricardo (M·NB·94·1)
García, Jaime Rubén (1·EB·92·2, M·NB·92·2, M·NB·93·3)
García, Josué Jeremías (1·NT·95·9)
Guardado, Patricia Margarita (M·PT·93·8, M·PT·94·9)
Guzmán, Ana Liszt (3·NB·93·1, M·NB·95·3)
Guzmán, Sabrina Eugenia (3·PB·94·3, M·PB·95·2)Hernández, Leonor Michelle (3·NB·95·2)
Hernández, Manuel Alfredo (M·NB·95·3)
Huezo, Manuel Alexander (M·NB·95·2)Juárez, Lourdes del Carmen (M·PB·91·2)
Lemus, Boris Aleksei (2·PT·94·9, M·PB·95·1)
León, Carlos Alberto (M·PB·94·2)
Lorenzana, Paola Regina (2·PB·94·2, M·PB·93·1, M·PB·95·3)Magaña, Ana Carolina (2·NT·93·9)
Marroquín, Blanca Marisol 1·NT·94·7)
Marroquín, Rosa Edith (2·NT·92·8, M·PT·92·8)
Meléndez, Julio César (M·NB·94·3)
Méndez, Karla Cristina (1·NT·91·9)
Menjívar, Elmer Leonel (M·PB·91·2)
Menjívar, Roberto Antonio (M·PB·94·3)
Molina Tamacas, Carmen (2·PB·93·3, M·PB·92·2, M·NB·93·3)
Molina, Tania (2·PT·91·9)
Montoya Aguilar, Henry (M·NB·91·3)
Murillo, Wendy Lissette (1·PT·93·8)Ortiz, Rosa Carmina (2·PT·91·8, M·PT·92·9)
Palacios, Napoleón Alexander (1·NT·93·9, 1·NB·94·1, 2·NB·95·2, M·PT·93·9)
Parducci, Frida Guillermina (M·PB·92·1)
Peña Pocasangre, Esther (3·PB·95·1)
Peña, Aminta Elizabeth (M·PB·93·3)
Pérez Santamaría, Ixchel (1·PB·93·3, M·PB·92·2, M·NB·92·2)
Pérez, José Angel (M·PT·92·9)
Pineda Alonso, Víctor (M·PT·94·9)
Polanco, José Antonio (1·NT·92·9, M·NB·94·2)
Polanco, Roberto José (M·NT·94·7)Quintanilla, René Fabricio (1·PT·95·9, 2·PT·94·8)
Quintanilla, Víctor Manuel (M·PB·92·3)Ramírez, Johanna Stefanie (M·PT·93·9, M·PB·94·1)
Ramírez, Mauricio Antonio (1·NB·95·3, M·NB·93·1, M·NB·94·2)
Rauda, Karla María (M·PB·94·1)
Reyes, Susana Beatriz (M·PB·91·1)
Rivas, Carmen María (3·PB·93·1, 3·PB·95·3)
Rodríguez, Claudia Patricia (2·PB·91·2, M·PB·92·3)
Roque, José Lázaro (1·PB·94·3)
Rosales, Roxana Beatriz (M·PB·95·1, M·PT·94·9)Salazar Romano, Vanessa (2·NT·94·9)
Salegio, Douglas Ernesto (2·NB·92·2)Tovar, Carmen María (M·NT·91·9)
Valiente Thorensen, Alberto (2·PT·95·9)
Valle, Adriana Eugenia (1·PT·94·9, M·PT·93·8)
Valle, Ximena Eloísa (3·NB·95·3)
Vides, Edgard Roberto (1·NB·91·3)
Vides, Francisco Alberto (M·PT·95·9)
Villafuerte, Salvador (2·PT·91·8)Yash, Blanca Ruth (1·NB·93·3, 3·PB·93·3, M·PB·92·2, M·EB·91·1)
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